viernes, 2 de noviembre de 2012

Holy Motors: UNA DEMENCIA MAGNÍFICA

Silencio sepulcral en la sala, miradas inquietantes,
fundido a negro en la pantalla, Fin de la película de sueños, del sueño hecho película. Nadie hablaba, risas débiles al final de la sala, hasta que no empezó la música en los créditos, tras un minuto larguísimo de letras, nadie reaccionó. Un hombre se levanta, bosteza indiferente y comienza a bajar las escaleras, tras él, el resto de la sala se marcha reflexionando sobre el filme de las incoherencias recién “videado”.

Holy Motors es confusa y estridente, es exuberante y perturbadora, pero a la vez crea serenidad y te envuelve en una atmósfera impredecible durante toda la película. Holy Motors es una demencia magnífica, es Cine en estado puro.

El inicio de la película es uno de esos que recuerdan a la gran “Persona” (Ingmar Bergman). Un hombre encuentra un pasaje secreto a una sala de cine donde la gente duerme, o está muerta, pero el show continúa con imágenes del cinematógrafo de los Lumiere. ¿Y no es eso realmente lo que ocurre en el cine? Los espectadores dejamos de ser nosotros mismos, dejamos dormir nuestro ser y nos dejamos llevar por las sensaciones que la película nos ofrece.

Esa es la manera de ver Holy Motors, dejarse llevar por la película y las experiencias que nos invita a disfrutar, acompañar al protagonista en sus camaleónicas “citas” y disfrutar del espectáculo que es vivir, ya sea a tu manera, o participando en el circo de la vida.

Como dicen en una escena de la película; “La belleza depende de los ojos del que mira”, y yo os invito a descubrir la belleza de esta película, a dejaros llevar, a sentir que participáis en ella y os envolverá, igual que lo hizo conmigo. La película es lo que es, sólo queda saber que ves tú en ella.



Se que es un atrevimiento, que mi primera crítica sea de esta película, pero creo que me impactó y me conquistó tanto cuando la vi la semana pasada en el festival "Abycine", que no podía dejar pasar la oportunidad. Gracias a dicho festival por ofrecernos en primicia tal filme y por acercar a la ciudad de Albacete un festival plural, interesante y realmente entretenido.


 - Carlos DL -

1 comentario:

  1. Coincido con tus palabras, Carlos:

    "Esa es la manera de ver Holy Motors, dejarse llevar por la película y las experiencias que nos invita a disfrutar, acompañar al protagonista en sus camaleónicas “citas” y disfrutar del espectáculo que es vivir, ya sea a tu manera, o participando en el circo de la vida."

    Pero me gustaría matizar que un viaje como el que Holy Motors plantea no es sólo un viaje de disfrute por la vida (a pesar de que el único elemento común en las distintas "citas" de la película sea la misteriosa y lujosa limusina en la que viajan juntos protagonista y espectador): Holy Motors te invita también a dar un paseo por escenarios y situaciones en las que el espectador no querría verse nunca. Y te invita, si eres capaz de superar esos escenarios y pruebas, a volver al lujoso transporte del aprendizaje (que quizá es lo que podría significar la limusina) para continuar el viaje, para que sea un buen viaje.

    Y es que, con lo dicho, un buen viaje no se basa únicamente en las experiencias "buenas" o "malas" con las que la vida nos cita en éste; para mí un buen viaje es aquel cuyo destino es la evolución ineludible del que viaja, una transformación del tipo "a la vuelta nada ha cambiado salvo yo mismo": la madurez. Y en el sentido al que apuntaba anteriormente, Holy Motors no me dejó indiferente. Aunque fuese sólo por eso: porque al terminar la película (al volver del viaje) todavía deliraba y sentía cosas imposibles.

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