sábado, 5 de enero de 2013

Dredd, juez de mano dura

Cuando los estudios te agobian y quieres despejarte, nada mejor que una película para ello. Evitemos clásicos o películas que requieran demasiado uso de la mente (saturada en estos tiempos)... me conformo con cualquier cosa que me entretenga durante hora y media, y pueda resultar interesante. Así me he decidido a ver:


Basada en un famoso cómic, llevado anteriormente a la gran pantalla por Sylvester Stallone (con pésimos resultados), Dredd nos muestra un mundo globalizado llevado al extremo de la constucción 'Megacitys', masas de grandes ciudades unidas con el paso del tiempo tiempo, en las que viejos rascacielos no llegan a los tobillos de faraónicas torres construidas para miles de familias. Es un mundo de caos, de constantes crímenes que saturan al cuerpo de seguridad, los jueces y verdugos de la ley, uno de los cuales es nuestro protagonista, a quien no le tiembla el pulso a la hora de apretar el gatillo. 

Cuando Dredd y su 'novata' se ven encerrados en uno de estos bloques controlados por la banda de Ma-Ma, su única misión es la supervivencia. Así es cómo la película se convierte en pura descarga de adrenalina y en un vaciado continuo de los cargadores de las pistolas en su ascenso hasta la cúspide de la torre, el piso 200, donde se encuentra el corazón de la mayor red de distribución de Slo-Mo, droga de último diseño capaz de ralentizar la percepción del entorno.

La película entera se caracteriza por su fotografía fría, fotografía de un ambiente en descomposición con matices rojo sangre en cada esquina. Pero la frialdad del edificio estalla en los momentos en los que alguien consume la citada droga, entonces la pantalla se estremece, quedando pequeña ante la invasión de colores e imágenes finamente tratadas por las cámaras en Slow-Motion y el ordenador para crear brillos que dejan los ojos como platos. Pequeños fragmentos de gran valor.


Por suerte, estos fragmentos no acaparan el protagonismo de la acción, sino que se intercalan en un guión que parece de un videojuego clásico, uno de esos en los que cada nivel sorprende con un nuevo reto. Siendo, en el caso de la película, cada planta una nueva escena repleta de acción. Algo que me recordó a otra película compatriota, 'Atack the block', solo que en esta ocasión los británicos no se veían las caras contra alienígenas.

De las actuaciones poco que destacar, Karl Urban (Éomer en ESDLA) no lo hace mal, ni bien, simplemente utiliza una voz grave, esconde su rostro bajo el casco (necesario para el guión) y no cambia de expresión en la parte inferior de la cara en toda la película. Vale, el papel lo requería, pero no se hasta que punto puede ser excusa.

Es una película arriesgada en cuanto a su estética de super-héroe, que recuerda a un tal Robocop, en un momento en el que estos personajes parecen haber tomado el séptimo arte con continuas superproducciones, pero si quieres entretenimiento de los de palomitas, violencia (mucha) y ciencia-ficción, Dredd es una combinación perfecta de todas estas características, con buen tratado de imágenes, historia simplona y que no espera secuela dado su desliz en las taquillas...

Nota: 5
Nota en Filmaffinity: 6.4

-Carlos DL-

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