martes, 5 de febrero de 2013

Django y Tarantino

Irritante, violenta, grosera, deslumbrante, diferente, rompedora, sangrienta, entretenida, atrevida, espeluznante... ¡Una locura! Las sensaciones al salir de la sala de cine eran aterradoras, Quentin Tarantino ha superado todas las expectativas y ha vuelto a sorprendernos con un diamante en bruto. Aún no se si Tarantino se trata de un pirado o un genio, quizá de ambas cosas en un toque justo, pero este hombre me encanta y espero que siga siendo así durante toda la carrera que le falta por recorrer.


Django Unchained es la reinvención de un género que había decaído con los años, partiendo de sus toques más básicos y sus principios más elementales. Títulos cuadrados, imágenes de desiertos y música country dan paso a la sangre a borbotones y los diálogos típicos del genio que escribió el guión.

La película acaparó la atención de muchos por las declaraciones de Spike Lee hacia Tarantino: "La esclavitud americana no es un spaghetti western de Sergio Leone, fue un holocausto..." Estamos de acuerdo en ello, pero querido director más que reconocido, debería usted ver las películas de los demás antes de criticarlas. El tema puede parecer un poco escabroso antes de verla, la esclavitud fue una realidad de EEUU durante demasiados años y la película parte de ello, y lo muestra como fue, una vergüenza que pone los pelos como escarpias en más de una escena. Pero el fin de Tarantino no es el de menospreciar a la historia sino tenerla presente y utilizarla como aliciente en la particular búsqueda de justicia de su protagonista. La soltura del director a la hora de tratar el tema quita las dudas sobre posibles ofensas, siempre y cuando se tomo el film como una cinta sin ánimo de ofender, como creo que está realizado.

Los protagonistas, Jamie Foxx y Christoph Waltz crean una pareja explosiva en pantalla. Django es convertido de esclavo a cazarrecompensas en menos que canta un gallo, mientras descubrimos poco a poco sus penurias como mercancía en manos de negreros por el sur de Estados Unidos, entre plantaciones de algodón y torturas de latigazos palpables en su piel. Gana su libertad con la muerte de otros y el oficio acaba creando una amistad bastante curiosa entre ellos, un alemán y un negro protagonizando un spaghetti western, centrando poco a poco la historia en una particular versión del cuento alemán de  Broomhilda y Siegfried. Sorprende, ¿verdad? El choque de culturas se sirve en pequeños platos a lo largo de la película, pero es fantástico.

Jamie Foxx consigue plasmar la evolución de su personaje a lo largo de la película con un irreverencia aplastante, disfruta cada segundo ante la cámara y nos hace a nosotros disfrutar de su presencia, aún más cuando aparece acompañado de Christoph Waltz, quien consigue consagrarse como uno de los mayores espectáculos cinematográficos de los últimos años gracias a la naturalidad que aporta a todos sus personajes, aquí no iba a ser menos. Por otro lado, Leonardo DiCaprio pide a gritos que la gente deje de tratarlo como un guapo de Hollywood (si es que hay gente que aún se atreve a ello) para pasar a formar parte de los grandes actores, lugar que para mí tiene más que merecido con sus últimos trabajos. En cuanto a Samuel L. Jackson... Este hombre es fantástico. Su papel es un tanto controvertido, pero lo borda, aunque acabes odiándole por sus ideas.



Para los que no se atrevan a verla por su duración, que eso no sea una excusa. El metraje es extenso, pero ameno y con escasos momentos de flojeo. El guión se reinventa conforme transcurre la película imponiendo nuevas metas que superar con ingenio, engaños y violencia, entre diálogos hilarantes y planos magníficos. El tratado de las cámaras vuelve a ser espectacular, como Tarantino ha hecho siempre, convirtiendo su virtud en una marca de la casa más que agradecida. Y por si era poco, la banda sonora no se queda atrás; empezando por el country más elemental, pasando por el bestial "Ancora Qui" de Ennio morricone, hasta algún tema de 2pac... Este hombre no se corta un pelo, ¡pero su ingenio deslumbra!




Remodeló a su gusto el cine bélico de la Segunda Guerra Mundial en Malditos Bastardos, ¿por qué no hacer lo mismo con el género Western, dormido desde tiempo? Remodela a su gusto, estilo Tarantino cien por cien, puedes amarle u odiarle, pero no puedes negar que lo que hace es digno de admiración, no todos se atreverían a ello. Este hombre sorprende en cada trabajo, disfruta con lo que hace y nos hace disfrutar del cine, mezclando diferentes géneros en todas y cada una de sus películas, esta vez abrazando un Spaghetti Western a su manera... Pasen, ¡pasen y vean!; hay sitio para la violencia y la sangre, así como para el amor y la venganza. Creo que poca gente podrá negar, que Tarantino ha vuelto a hacerlo, ha vuelto a sorprender y a enamorarnos con su particular y descarada visión del cine.


NOTA:9
Nota en Filmaffinity: 8.0



A tono de curiosidad, no puedo resistirme a añadir la siguiente imagen, extraída del libreto que acompaña al disco de la banda sonora. Este hombre es tremendo.


- CarlosDL -

1 comentario:

  1. Una decepción 'Django', no me esperaba un clásico pero sí una película más divertida. Apenas aparecen esos diálogos crujientes marca de la casa, y como siempre, qué pena que sus pelis estén tan vacías. ¿Cuándo encontrará messieur Tarantino algo para lo que tan bien sabe hacer: contar? Un saludo!

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