miércoles, 28 de agosto de 2013

DARREN ARONOFSKY

Con apenas cinco películas, Darren Aronofsky ha conseguido engancharme como un fiel seguidor a todos y cada uno de sus trabajos. Realiza un cine detallista, excéntrico, experimental y desenfadado, cuestionado en ocasiones por su osadía, pero con resultados espectaculares. Es capaz de extraer cada sentimiento de sus personajes para que estos lo escupan ante las cámaras contagiándonos su angustia o su pasión. Sus películas avanzan investigando las necesidades, carencias, pasiones y amores desde un punto de vista humano, a pesar de las brutales licencias narrativas y expresivas que llega a utilizar con ayuda de una fotografía espectacular y llamativa. 




Su primera película, 'PI:FE EN EL CAOS'(1998), nos adentra en las jaquecas de un matemático obsesionado por descubrir un patrón numérico que establezca coherencia y continuidad en el número PI. Por culpa de sus investigaciones, se ve envuelto en una cruzada entre una secta judía, que piensa que esa misma pauta les servirá para descubrir el verdadero nombre de Dios, y una multimillonaria empresa que quiere asegurarse de ser los primeros en hacerse con sus conocimientos, ya que descifrarían un comportamiento en la economía y se podrían establecer conocimientos de subidas y bajadas de la bolsa antes de que estos ocurrieran. 

Interesante, espeluznante e incluso kafkiana. Rodada en blanco y negro, utilizando los 35mm que tanto nos gustan en las películas, se convierte en una exploración de los miedos y dolores de cabeza de su protagonista, a través de su entusiasmo de la naturaleza matemática. Todo está formado por números, por lo que todo puede ser expuesto por ellos. Así pues, nosotros -creados por la naturaleza- también podemos ser entendidos por números, y en nuestros comportamientos aparecerán dichos números para marcar guiones, igual que aparecen guiones numéricos en epidemias y catástrofes naturales.

Sólo con esta película, Aronofsky ya habría ganado mi respeto, como lo hizo con el del festival Sundance del año que participó.


Su siguiente proyecto será el que le lanzará en todos los niveles. Institutos la han proyectado, ciclos de cine independiente no han fallado nunca con ella y a todos nos ha marcado más de una escena de esta película. Hablamos de REQUIEM FOR A DREAM (2000). Desgarrador documento sobre el animal que llevamos dentro y puede desatarse por culpa del consumo de drogas y sustancias no demasiado legales. La cruda realidad de un mundo oscuro, de mentiras, engaños, vicios, falsedad y tristeza. 

Diferentes adicciones llevan a los sujetos de la historia a límites insospechados cuando la obsesión centra sus pensamientos en la necesidad de un chute más, ya sea de heroína o de pastillas de adelgazamiento. Los ilusos sueños se desmoronan ante la cruda realidad de sus delicadas situaciones en busca de un final fiel a la película. De nuevo, los sentimientos afloran hacia la pantalla para estremecernos con ellos y con la soltura a la hora de enlazar las imágenes con ritmo y fluidez. 

Todo ello acaba convirtiendo este film en un grito contra las drogas y un golpe sobre la mesa de lo que antes era un joven e inexperto director, que pasó a poner su nombre entre las grandes promesas y no ha parado de crecer.

Su siguiente trabajo sería una nueva exploración en la mente del hombre y cómo puede el cine adentrarnos en ella mágicamente con la creación de imágenes impactantes, y puede que inconexas a simple vista. El misticismo de THE FOUNTAIN (La Fuente de la Vida, 2006) convierte su tercera obra en la más personal y atrevida de todas sus direcciones hasta la fecha. Una obra que te hará pensar en lo efímero de las cosas, en el amor, en la naturaleza y en la fe. Una vez más, no hablamos de fe como doctrina religiosa, si no como impulso natural que puede hacer caminar a una persona hacia una situación deseada por su creencia en algo. 

Acompañaremos a Hugh Jackman en busca de una cura para el cáncer y él nos mostrará el simbolismo de cada rincón de la película en tres épocas diferentes. La naturaleza y la vida unidas en el árbol, el amor y la conjunción de seres simbolizados por el anillo y el conocimiento y la aceptación encarnado por la mirada del protagonista a lo largo del film, nos llevarán a una de las experiencias cinematográficas más bellas de los últimos años. Cargada de reflexiones y tratada con mimo. 

Con ella, Aronofsky se convertirá en un visionario y estandarte de este tipo de cine, un cine auténtico y diferente en el que no sólo la película es lo importante, los sentimientos y tus interpretaciones deben jugar con ella para que sea espléndida. Una experiencia preciosa, que gana con cada visionado.


THE WRESTLER (El Luchador, 2008) se trata de la pieza más lenta de las composiciones de este director. Un antiguo luchador está en sus horas bajas, realiza combates en pequeñas localidades y vive de las rentas de un pasado de más esplendor. La lucha libre se convirtió en su vida y dejó todo atrás por ella, ahora la vida le devuelve la patada y le obliga a dejar los escenarios.

Envejecer. Eso a lo que todos hemos temido en algún momento pero es irreparable. no hay vuelta atrás. El luchador interpretado por un fantástico Mickey Rourke ve cómo todo su mundo se desmorona por no haber sabido tratar con el tiempo. Ahora es viejo y no puede seguir con su pasión, pero también está sólo. Quizá menos impactante que otras obras de Aronofsky, pero no menos cruda.

El aprecio hacia el pasado y el amor hacia la lucha han marcado su ritmo siempre, y el director marca perfectamente las pautas de la película junto a la historia que cuenta. Admirable hasta el final, Aronofsky no baja el listón de su cine en ningún momento.


Llegados a este punto, el señor Darren lleva 10 años de experiencia en la gran pantalla, con 4 películas de diferente corte pero todas ellas aclamadas por festivales y por la crítica. Pero no debería sentir mucha presión cuando consigue abrir el camino de su máxima expresión poética en el cine. BLACK SWAN (Cisne Negro, 2010) se convierte su película más completa, el clímax de su obra hasta ahora con una belleza que había rozado anteriormente pero no había llegado a alcanzar a estos niveles.

Deslumbrante, aunque confusa y desapacible en su búsqueda del germen enfermizo que se extiende por la cabeza de una protagonista llevada a la perfección por la ganadora del Oscar y aclamada actriz Natalie Portman. La presión y la violencia autoinfligida por una joven que necesita de la excelencia para satisfacer a su ser, pero que se ve traicionada por unas alucinaciones extremadas entre el erotismo y lo extravagante.

La cámara forma parte de cada coreografía, invitándonos a bailar con ella. No sólo la protagonista busca esa excelencia, Aronofsky también fuerza que cada detalle sea perfecto. Iluminación, vestuario, fotografía, banda sonora... 

Si la última frase de la película es 'IT WAS PERFECT' tras un desenlace de escándalo, al que llegábamos advertidos después de una película espectacular, será por algo. Una obra como pocas. La joya que culmina una carrera que ya estaba lanzada, y ahora puede ser idolatrada.


Como veis, queda poco más que decir de este director. Se ha convertido en uno de mis favoritos a la fuerza. Todas sus películas me han cautivado, y espero que siga siendo así en un futuro. Su próxima obra será 'NOAH' y se estrenará para Abril del año que viene. En ella contará con Russel Crowe, Jenniffer Connelly y Emma Watson, entre otros. Como vemos, se atreve hasta con historias bíblicas, a este no hay quien le pare.

Animaos a ver todas las películas de Aronofsky, y a comentar si es que ya lo habéis hecho. Espero que os guste esta nueva sección dedicada a Directores. Las entradas no serán frecuentes, pero sí extensas y cargadas... ¡Un saludo!

-Carlos DL-

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