miércoles, 7 de agosto de 2013

Only God Forgives

La violencia cruda y visceral que disfruté la pasado noche gracias a Winding Refn ha provocado en mi una resaca mental profunda y perturbadora. La película me impactó en muchos aspectos, pero ¿hasta que punto? No he llegado a comprender si me estaba dejando llevar por la primera impresión de una obra meticulosa y calculadora o era realmente brutal, por lo que he vuelto a ver lo que puede convertirse en un culto a la dureza y el exceso por parte de uno de los directores que más me han gustado en los últimos años.


El director de la espectacular 'Drive' vuelve a retomar aspectos de las fórmulas que ya utilizara en otras películas, ya sea al protagonista (Gosling), la banda sonora con una electrónica impactante o el juego de iluminación cuidado hasta el último detalle, y la fórmula parece volver a congeniar con las cámaras, pero no tanto con la historia algo vacía a pesar de la complejidad de su personaje principal.

Los personajes y sus acciones, soportados por tres buenos actores (un hijo que teme a su madre, obligado a ir tras un policía más duro de lo normal), consiguen levantar una línea argumental sin demasiado peso, que muchos repudiaran pero que funciona como enlace de escenas drásticas en las que la fotografía inunda la pantalla para adentrarnos en un halo de perfección técnica y brillantez en el tratamiento de la violencia explícita con una naturalidad sofocante. Sí, violencia explícita, pero no gratuita como puedan creer muchos. Hará huir a más de uno, pero sorprenderá la frialdad con la que nos hace disfrutar de lo macabro, algo que ya había conseguido con 'Bronson'.





El simbolismo en la iluminación está presente en todas y cada una de las meticulosas escenas del film; algo lynchiana y pesadillesca en más de una ocasión, escasos colores vivos y frescos contrastados con rojos agresivos y cortantes, llegando a la búsqueda de la belleza de cuadros en movimiento en muchos otros puntos. Acaba siendo un conjunto de fotografía y montaje por el cual merece recomendar la película sin dudarlo.

Los habituales primeros planos ha las manos pasan a un estado alegórico del cuerpo como máquina de seducción y destrucción muy a tener en cuenta durante toda la película, aumentando la ferocidad de más de una escena de la misma, ya sea con un erotismo recatado o con cada golpe propinado por esas manos. A su vez, el propio Chang (el policía) crea un personaje que envuelve metafóricamente al propio Dios en la historia, proporcionando tanto libertad de actuación al rebaño que controla como juzgándolos y repartiendo justicia ante ellos, mientras la madre de Julian maneja a su hijo por vías equivocadas sabiendo de su forzado amor hacia ella, llevándole hacia el mal.



Puede ser acusada de vacía, pretenciosa, sobrecargada, excesivamente brutal... Incluso yo opté por lanzarme a esa idea en algunos puntos, pero después de verla de nuevo y hipnotizarme con su esplendor y su detallismo en cada movimiento lento y estudiado, se me hace corta. Cuando acaba la película sólo pienso en que durase otra hora por cómo la había disfrutado. La violencia es servida en la cinta en fuertes brochazos gordos pero a ritmo de delicadas pinceladas...

 Puede que no sea la opinión general viendo diferentes críticas, pero también puede que debáis darle más de una oportunidad. Votaría por ella para su aparición en los recuerdos de muchos dentro de unos años, será recordada aunque a muchos no les guste la idea.

VALORACIÓN: 8
Filmaffinity: 5.8


WANNA FIGHT?
-CarlosDL-

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