viernes, 23 de agosto de 2013

The Purge: La Noche de las Bestias

No toda la cartelera está cargada de las mismas comedias, las mismas películas de animación o de terror, las mismas secuelas con escasa originalidad, las mismas caras una y otra vez... A pesar de ello alguna vez aparecen matices de brillantez, pequeños resquicios de que aún queda gente a la que le importa hacer cine de calidad, crear oasis en desiertos áridos de escoria sin sentido que inundan frecuentemente las salas de cine. 

Después de trailers, entrevistas y la escasa información que llegaba sobre ella mi entusiasmo aumentaba hasta el punto en el que el temor recorría mi médula espinal por miedo al estallido de la publicidad en mi cara al encontrarme una película decadente o -simplemente- inútil...


Los 10 primeros minutos se convierten en una inteligente progresión de escenas en las que nos presentan la situación ficticia de unos Estados Unidos cubiertos de falsa felicidad encubriendo el miedo y el odio que se ha extendido como una plaga en un país que llevaba años padeciendo en silencio. Sorprendente idea que pasó factura al resto de imaginación de los creadores de esta película. El sprint inicial causa un flato permanente que intenta curar con continuos clichés y acontecimientos sin demasiada explicación, que parecen poner a prueba la moral de los habitantes de la casa. Capaces de matar a un hombre o no, ahora se deben enfrentar a La Purga cara a cara para salvar a su estúpida familia (no se me ocurre un calificativo más adecuado).

La vagas conversaciones sobre el deber, los derechos o la moral de los personajes solo parecen salvarse por uno que siempre funciona; el señor Ethan Hawke, pero son demasiado inútiles como para que un sólo actor consiga sacar la mano del lodo para rescatar al equipo entero. 

El resultado pone de nuevo en evidencia mis elecciones a la hora de confiar en película que pueda destacar. Un paseo por toda la mansión recorrida por lo que parecían siniestros ocupantes que cargaran de adrenalina la escena y acaban siendo un vaso de agua con una aspirina para dormir, un somnífero como pocos cuando la tensión decae hasta un punto en el que cualquier cosa es posible y nada te sorprende dentro de su aburrida y absurda rutina.


Como veis, la publicidad estalló en mi cara, desgarró mis pretensiones, destrozó mi entretenimiento y acabó riéndose en mi cara después de hora y media buscando algo que no me hiciera arrepentirme por cada vez que aumentaba mis frágiles ilusiones respecto a ella.

VALORACIÓN: 3
Filmaffinity: 4.9


-Carlos DL-

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