domingo, 22 de septiembre de 2013

Dolor y Dinero

La condición inútil, superficial y absurda de los personajes principales se contagia hacia la película y le proporciona un toque cómico y satírico, a la par que algo extravagante, en un inicio que promete una película amena a pesar de tener a todos luciendo palmito durante todo el tiempo. Una musculación sana irrumpe en pantalla demostrando que Michael Bay aún puede romper más de un hueso como director, pero que acaba dependiendo demasiado de esteroides para conseguir mantener una fachada aceptable. Es esta misma dependencia la que hace demasiado cargante el resto del filme. 

Una falsa sensación de ritmo en la película consigue engañarnos con un avance sencillo, pero bajo ella se esconde una historia que avanza a marchas forzosas y acaba dando un gancho directo en nuestras caras cuando aún queda más de una hora de película. Por suerte, este calvario se puede soportar con algún que otro malavarismo de cámaras, una fotografía que recuerda mucho al cine de los 90 y el cambio continuo en la narración, lo que consigue un resultado diferente en lo que es una película más de acción. Punto positivo.


En cuanto a los personajes, resultan algo contradictorios... Dentro de una sátira social hacia el 'sueño americano' que queda algo forzada, los protagonistas consiguen sacarnos alguna risa con la estupidez que circula por sus mentes, pero puede terminar siendo peor que una tarde de gimnasio con 'The Rock'. Hablando de este último (Dwayne Johnon), junto a Mark Wahlberg, se convierten en el principal aliciente en una pantalla donde los actores marcan la diferencia con respecto al guión, a pesar de la máscara de simpleza que cargan sus personajes y un trato hacia los papeles femeninos algo... ¿Cómo podríamos llamarlo? Me refiero a que aún no se si el hecho de los personajes 'florero' queda dentro de esa 'sátira americana' o se les ha ido de las manos...



Terminamos viendo un entretenimiento de demasiada duración que, a pesar de disfrutarlo en algunos puntos, acaba sufriendo los efectos secundarios de intentar aparentar con tanta droga de gimnasio. Los músculos decrecen con el tiempo, el entretenimiento decae y ni la música de los noventa (toque distintivo y muy acertado) nos mantiene atentos las dos horas. La desconexión con una historia no demasiado elaborada pasa factura y el rastro de posible humor desenfadado y algo crítico canalizado en esta historia real queda eliminado.



VALORACIÓN: 5
Filmaffinity: 5.9


-Carlos DL-

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