sábado, 26 de octubre de 2013

Capitán Phillips

Tras unos años a la sombra de pasadas interpretaciones de lujo, Tom Hanks ha vuelto para poner la palma sobre la mesa con un golpe seco y sincero de autoridad y serenidad ante una carrera que no era como antes. Y lo hace interpretando a dos personalidades muy diferentes. Antes de que podamos verle interpretando a Walt Disney, quiso darnos un grandísimo aperitivo en esta película, Capitán Phillips. Y tanto es así, que la película acaba rindiéndose ante él y olvidando los motivos por los que estaba allí.

Lo que en un principio es una interesante aventura con un avance precavido pero confiado, embarca en un bote lastrado por su propia línea argumentativa. Los juegos mentales, la astucia de los protagonistas y la tensión del secuestro se olvidan. Aquello que me hacía disfrutar en la butaca y que hacía parar el tiempo del mundo para entretenerme con la película, desapareció, me dejó pasmado y renqueado con unos minutos que bien podían haber sido sacos de arena tirando de mis párpados si no hubiera estado allí el señor Hanks.

¿La culpa de ello? Supongo que lo dejaría en una combinación de dirección con pretensión de mucho y poco efecto, junto con una película que queda maravillada con su protagonista y lo abandona a la deriva como si él sólo pudiera guiar el barco hacia buen puerto -junto a Barkhad Abdi como acompañante de gran calidad-. Con esto no quiero derribar la película, ni machacar con pesimismo todo lo que la rodea, simplemente lamentarme por lo que me tenía realmente interesado al principio, eso que me estaba haciendo disfrutar a pesar de la nauseabunda dirección -en la que la cámara estática ha sido olvidada y el movimiento se ha puesto de moda-, aquello que va perdiendo a desgana a sabiendas de que como quiera que sea el final, nos importará poco. El impulso inicial como salto hacia un thriller auténtico y diferente no hará que el viaje sea constante y al mismo nivel.

El optimismo a su alrededor es bastante notorio, pero no termino de encajar el desliz que aparece entre las dos partes diferenciadas de la película. La tensión y el guión de conversación fluida es derrotado por ver quién tiene los huevos más gordos en conversaciones con varios intentos frustrados de reflexión sobre territorios del Cuerno de África.

VALORACIÓN: 6


-Carlos DL-




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