lunes, 25 de noviembre de 2013

Don Jon

Ahora más que nunca es cuando Joseph Gordon-Levitt nos demuestra que es realmente polifacético. Deseado desde hace años por los seguidores del cine independiente americano, codiciado entre las grandes estrellas de Hollywood en algunos grandes títulos y con pequeños puntos de creación propia en cortometrajes y alguna producción, este actor ha crecido hacia nuevos límites de la expresión cinematográfica, decantándose ahora por la escritura y la dirección de alguna que otra obra. Don Jon es su primera película al estilo 'yo-lo-soy-todo', con la que busca el reconocimiento total en los diferentes pilares que ha construido para la realización de la misma. Así podremos ver en la misma hora y media tres trabajos de un mismo artista, fusionados para nuestro gusto y disfrute.


La película enfoca la vida relativamente sencilla y superflua de un personaje sin demasiadas aspiraciones, o mejor dicho, con aspiraciones cuestionables que se ciñen a la búsqueda del mejor vídeo porno con el que masturbarse. La grosería de ciertos aspectos de una sociedad materialista y superficial queda marcada en Don Jon, una caricatura de 'cani-americano' centrado en su cuerpo, sus ligues y la pornografía. Esto hace que la película capte cierto ritmo al ser un personaje sin demasiado trasfondo, cuyos problemas no terminan de preocuparnos hasta que su novia se entera de lo del porno. En ese momento empieza la verdadera película y el guión parece tomar algo de sentido para convertirse en una propuesta atractiva y divertida gracias a personajes arquetipos (el padre machista, la madre protectora, la hermana loca por el móvil, los colegas, la novia florero...) interpretados con fluidez -de tal manera que el Gordon-Levitt actor se enmarca como su aspecto más destacado, a pesar de que Johansson sea lo más insípido como pareja de baile- y a una búsqueda de moralidad en la, a veces inútil, mente del protagonista.


La comedia continúa pero el personaje principal evoluciona a medida que avanza la película, lo que es de agradecer cuando por fin aparecen motivos por los que el Gordon-Levitt guionista emprendió este viaje dirigido de manera segura por su amigo, el Gordon-Levitt director. El aprendizaje personal y el viaje realizado nos hace pensar que quizá podía haber abusado más de su propia cabeza indagando en el significado de los sentimientos de su personaje, haber dado más profundidad al asunto, pero aun así el resultado es positivo para ser su primer film. Impacta la capacidad de aunar momentos hilirantes, tensos y con cierto sentimiento tras llevar los tres pilares maestros de la película.




-Carlos DL-

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