lunes, 30 de diciembre de 2013

Carrie (2013)

-Los remakes existen... -¡Oh, vaya! ¿No me jodas?... [risas enlatadas de público inexistente] -Si, además son buenos y necesarios para la renovación de clásicos, estilos y estéticas... [las risas aumentan, un graznido de abuela sigue sonando cuando el resto de risas disminuyen] -No sabes de lo que hablas. [graznido persiste] -¡Que sí, hombre! Aunque, bueno, no todos son tan buenos [las risas vuelven a inundar el sitcom ficticio] -Cúrratelo más para convencerme... -Está bien, remakes para unos, banderitas americanas para otros... [fundido de aplausos, a la audiencia le encanta la comedia absurda] -¿Sigues hablando en serio? -De acuerdo, me gustaría que no fuera así, pero los remakes aparecen para destrozar grandes clásicos, dar pasos hacia atrás en la creación de material innovador y sobrecargar la imagen con banalidades desmedidas en la mayoría de las ocasiones. [ese público fictio se conforma ahora con alguna tos indiferente y un aplauso solitario, la realidad es triste y amarga] -Ahora sí estoy contigo, y los creadores de Carrie 2013 han venido conmigo para demostrarlo con una creación desestructurada, innecesaria, contradictoria y sin lugar en el mundo del celuloide.

Lejos de esta introducción no más interesante que los propios créditos de la película, contaré una breve historia; corrían los años 70 y un profesor estadounidense llamado Stephen King no tenía ni para mantener a su familia, menos si alguna que otra vez se vaciaba los bolsillos para llenar su gaznate de alcohol. Escritor frustrado que veía como rechazaban sus libros, hasta que una oportunidad llamó a su puerta. Querían un libro para realizar una película en la que un chica llevara a cabo una venganza cruel y salvaje contra sus compañeros de clase por los malos tratos que recibía de ellos. El libro se tituló Carrie, la película mamó de dicho libro no sólo el nombre, si no también su esencia, su terror y su carisma. Desde entonces, su escritor se ha convertido en uno de los nombres de la literatura fantástica más importantes y la película ha generado un culto espectacular a su alrededor, siendo uno de los títulos más conocidos de Brian de Palma.

Este remake pierde toda la magia de la película original para aparecer como una sucesión de imágenes de calidad incierta, perdidadas en la desconexión entre el personaje principal y la historia contada entre comillas. Carrie ahora es una de las chicas más atractivas del instituto y el acoso toma su versión cybernética como motor. Su madre sigue igual de capulla, pero para nada igual de efectiva a pesar de los esfuerzos descomunales de Julianne Moore por hacer propio su personaje, y Carrie mantiene sus llantos y gritos, pero en vez de aterrorizar, caen perdidos en un abismo insimismado de pretensiones inútiles. Cloë Grace Moretz y Moore no lo hacen tan mal como la película nos hace creer, pero su entorno precipita la película al olvido incluso cuando ésta llega a su clímax final, donde parece que podríamos no arrepentirnos de haber pagado una entrada.

Hay quien afirma que los remakes nunca fueron buenos, pero no es más que un extremismo sin demasiada lógica. Son difíciles si se trata de grandes títulos, pero alguna vez pueden surgir cosas más que admirables, véase 'Infiltrados', 'El Precio del Poder' o incluso otro título de terror actual como es 'Maniac'. Carrie (2013) no es el caso, no merece la pena perder el tiempo con ella.


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