miércoles, 25 de diciembre de 2013

La Vida de Adèle

Cannes pareció no tener demasiada opción y se rindió a los piés de 'La vie d'Adèle', película francesa dirigida por Abdellatif Kechiche basada en un cómic que despertó un subgénero en la Francia de los 80's pero que llegó a nuestro país hace tan sólo un par de años. Se trata de 'El Azul es un Color Cálido' y es una auténtica obra maestra de las novelas gráficas, o al menos, de las que yo he tenido posibilidad de leer. Sabe tratar la crudeza y el encanto de la vida y el amor en la adolescendia de una manera cercana sin tabúes en cuanto a la curiosidad de su personaje principal, Clementine.

La película no es una copia de la novela gráfica, si no que es capaz de interpretarla a su manera tomándola como una semilla de la que hará crecer un árbol espléndido y maravilloso. Adèle (basada en el personaje de Clementine) se encuentra en plena revolución hormonal e intelectual. Su necesidad por cultivar su inteligencia, saciar sus dudas y abrirse a nuevas experiencias crece a la vez que su curiosidad por el amor que puede aportar y recibir de su entorno más cercano. El primer capítulo se centra en su crecimiento interior en aspectos que le harán disfrutar de su existencia y despreciar cosas que la rodean. Su cuerpo cambia y ella acompaña el crecimiento. Sus sentimientos y sensaciones bailan entre aquello a lo que le acerca una sociedad aún algo estancada y aquello a lo que realmente está buscando tras conocer a Emma, la chica de cabellos azules que conseguirá extraer todo de ella y echar raíces en su vida para que puedan crecer como una sola, acercándonos a un segundo capítulo amargo y sorprendente.


Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux son las encargadas de dar vida a Adèle y Emma, respectivamente. Ambas consiguen que la historia sea de una veracidad y ferocidad de miedo. Verad por conseguir un amor cercano, amable, real y sincero; feroz por hacerlo de una manera apasionante y desgarradora, más si cabe en un segundo acto, del que hablabamos antes, donde el amor torna hacia un lado oscuro, los personajes son desarrollados en la orilla opuesta a donde habían empezado a nadar juntas para crear una experiencia dolorosa para los personajes y el público. 


Una balanza de emociones se plantea ante un espectador embaucado por una de las historias de amor más íntimas que se hayan contado. Aquello de íntimo nos lleva a dos caminos igualmente satisfactorios; el de conocer a cada personaje, saber cómo son y lo que sienten, así como el de colarnos en su intimidad en unas escenas sexuales de gran cantidad de erotismo a la par que gran caldiad a la hora de ser expuestas. Acusadas de algo extensas en más de una ocasión, pero creadas con celicadas caricias hacia los cuerpos desnudos de dos actrices bellísimas. El sexo es tratado de una manera dulce y formal, siendo coherente hacia la inquietud y la evolución de Adèle como una exploradora de sus propias experiencias. La intimidad se pone ante nosotros y nos hace partícipes de su amor.

Cada sonrisa, cada canción, cada acción, cada estampa pintada en la pantalla son estudiadas para crear una obra sin igual sobre la sexualidad y desarrollo de una joven con inquietudes y deseos por descubrir. Magnífica, enérgica, real, erótica, emocinante y aterradora por su dosis de amor, desamor, pasión y sentimientos. Los detalles son matices de un cuadro de gran valor expuesto en escasos cines pero que será capaz de crear tendencia y un gran séquito de admiradores.


VALORACIÓN
Adèle Exarchopoulos, Abdellatif Kechiche y Léa Seydoux

5 comentarios:

  1. Sinceramente, para que se hagan películas lésbicas como ésta prefiero que no se haga ninguna... porque mucho decir que visibilizan y normalizan pero parece que nadie ve que en realidad estamos en lo de siempre: las relaciones entre mujeres se convierten en objetos de morbo masculino y en escenitas degradantes de tetas y coños antes que en cualquier otra cosa, y eso es más un retroceso que un avance.
    Soy lesbiana y estoy muy harta de escuchar tantas alabanzas absurdas a esta película que no es más que el desahogo pornográfico de las obsesiones de un director déspota. Fui a verla ilusionadísima porque el cómic me había encantado y tenía las esperanzas de encontrarme con algo igual de bueno o quizá mejor, pero no puedo expresar mi sorpresa al encontrarme tamaña basura... Quince minutos de porno lésbico completamente gratuito e injustificado que ensucian el resto del metraje y actúan a modo de llamada de atención desesperada (así como llamada a la recaudación, a la audiencia y a la crítica masculina) para disculpar tres horas insustanciales, desaprovechadas y vacías, con lo que podía haber dado de sí una temática inicial tan fantástica. El director sólo se preocupó de rodar tijeras y cunnilingus, no hay rastro de la profundidad de la novela gráfica, de su estética cautivante, de su buen gusto, de su sensibilidad, de su despliegue en cuanto a temas y motivos... sólo sexo explícito, poses ridículas y morbo facilón para arrastrar a la gente a verla y convertirla en vouyers.
    Sin esas largas escenas de sexo la película habría ganado en dignidad y fuerza, precisamente es contraproducente a su causa este excesivo regodeo. En lugar de estas escenas (o de gran parte de ellas) se podría haber aprovechado metraje e incluir, por ejemplo, una escena de ataque homófobo de los que están tan tristemente vigentes en Francia u otros países europeos, eso sí contribuiría a una mayor sensibilización del público y no una escena como la de las tijeras con la que la película cae en el ridículo, se descalifica a sí misma y le da la razón a quienes afirman que es pornografía mostrada sólo con el propósito de excitar. ¿Cuál es la intención si no de regodearse de tal manera? ¿Si no vemos ocho orgasmos no entendemos la pasión entre ambas protagonistas? ¿O la “necesidad” de meter estos quince minutos de sexo salvaje era porque si no nadie aguantaría tres horas soporíferas viendo a una actriz con cara de empanada?
    Me pregunto cómo es posible que nadie (o muy pocos) vean lo que es en realidad esta película: una fantasía pornográfica de un director heterosexual, basándose en un juicio apriorístico de cómo follan dos lesbianas que no es más que su propio deseo puesto en imágenes (y además tiránicamente, en plan "vosotras tocaos hasta la extenuación que yo filmo mientras babeo). De haber sido dos hombres los protagonistas (o un hombre y una mujer), el director jamás se habría recreado así en una escena sexual entre ellos y la película no habría sido tan brillante para los críticos. Si la pareja hubiera sido heterosexual y si el sexo, aunque realista, hubiera sido tratado de manera más sutil, de esta película ni se habla. Y mucho menos se la premia. Pero claro, a los críticos heterosexuales les ha gustado mucho y por eso ganó Cannes...
    Por eso, lo que me escama de todo esto (aparte de que me es imposible simpatizar con un señor que ha hecho que sus actrices se sientan poco menos que abusadas…) es que el director ha reducido una historia compleja sobre el amor, la amistad, la intimidad… en una larguísima escena de sexo hecha desde el punto de vista de un observador masculino y heterosexual (qué sorpresa) que reduce a las lesbianas y a las mujeres en general en objetos hipersexualizados cuyas prácticas sexuales son y deben ser aquellas que despiertan los deseos de este público en particular. Como siempre, se reduce a las mujeres (lesbianas o no) a lo mismo. Objetos. Objetos con los que vender, comerciar, excitar… objetos masturbatorios y poco más.
    Esta película no hace ningún favor a la causa homosexual, más bien todo lo contrario.

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  2. Una película plagada de tópicos facilones sobre homosexualidad con un guión naïf e inocentón en exceso que camufla sus carencias bajo toneladas de sexo explícito innecesario y planos de “visión masculina” absolutamente injustificados y que te recuerdan desde las primeras escenas que esta película de lesbianas “huele a polla” por los cuatro costados (lo que viene a decir que se nota a legua que está dirigida por un hombre). No me extraña nada que las actrices esté tan furiosas con el director; el montaje final de esas escenas de sexo roza el ridículo.
    Me acuerdo de Fucking Amal, de Lukas Moodyson, que con una película inocente sobre lesbianas, y que dura la mitad de tiempo, logra transmitir bastante más de lo que logra Adele en tres larguisimas horas.

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  3. Desde mi propio punto de vista, la película no utiliza el sexo como un reclamo, aunque reconozco que haya sido el principal aliciente para muchos a la hora de sentarse a verla, quienes -seguramente- hayan quedado defraudados. Si, me gustan las mujeres, pero si la famosa escena de 10 minutos hubiera sido con hombres tampoco me habría importado porque creo que la calidad desplegada a la hora de rodarla esta realmente cuidada para no caer en la pornografía precisamente.
    Respecto a la novela gráfica (que es una jodida maravilla, hay que decirlo), si es cierto que la película toma su propio camino, pero no lo veo tan desviado por mucho que se vaya en la segunda mitad. Con esto quiero decir que a mí consiguió transmitirme el amor entre sus protagonistas como en otras grandes pelis de amor como 'Before Sunset' y consiguió hacerme sentir el desamor como en 'Blue Valentine'. Si la película consigue transmitirme sensaciones, está claro que es para que la disfrute y recomendarla. Desde mi punto de vista no hace un feo a la homosexualidad, es una película sobre el amor y el sentimiento entre dos personas y eso me ha encantado.
    Ante todo, muchas gracias por vuestros comentarios, Ondina y Silvia! Siempre es bueno debatir sobre cine y cómo lo ve cada uno, una misma película puede tener mil significados, eso es un punto a favor a la otra de contrastar opiniones.
    Un saludo!

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  4. He de decir que esta es la película más machista que he visto en mi vida... Además de ser un bodrio de película, aburridísima, interminable, deshilvanada y absurda, tiene la desfachatez de frivolizar hasta extremos increíbles con las relaciones homosexuales entre mujeres. No se la recomiendo a nadie, toda ella me parece una predecible y tópica fantasía masculina.
    Sobre ella se ha discutido mucho sobre que si no es pornográfica, que si las escenas sexuales son gratuitas o no, que la historia original fue escrita por una mujer lesbiana y un hombre heterosexual se ha encargado de degradarla (cosa en la que estoy de acuerdo), que si en realidad está mostrando la realidad de cualquier relación, no sólo homosexual, blablablá. Pues que nadie se lleve a engaño, puesto que como suele decirse, “la respuesta más obvia es siempre la correcta”: la película puede parecer pornográfica y tener escenas gratuitamente morbosas, pero ES realmente una película pornográfica y gratuitamente morbosa.

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  5. ¿Por qué tantas lesbianas estamos en contra de esta película? Aquí enumeramos las razones:
    - Fomenta tópicos machistas y morbo gratuito.
    - Vulgariza impunemente la maravillosa obra original, #Elazuleselcolormascalido, de #JulieMaroh, y la sexualiza convirtiéndola en basura.
    - Reduce la imagen de las lesbianas a mera pornografía para hombres y la relación entre ellas a una frívola fantasía machista.
    - Cosifica y explota a las actrices, #LeaSeydoux y #AdeleExarchopoulos, para hacer de ellas simples objetos masturbatorios.
    - Ningunea todos los temas profundos del cómic original, así como su buen gusto y sensibilidad, sacrificando su importancia para centrarse únicamente en la explicitud de unas larguísimas escenas sexuales totalmente innecesarias para la trama.
    - Intenta convencer al espectador de que estas escenas son imprescindibles para entender la vida de la protagonista, y en cambio no se regodea ni la décima parte con las escenas de cama heterosexuales (también supuestamente importantes para entender la vida de la protagonista y su evolución).
    - Convierte la visibilización y normalización lésbica en puro morbo para voyeurs y pajilleros.
    - #AbdelatifKechiche demuestra una total falta de respeto hacia la idea original concebida por la autora.
    - Es una película mediocre premiada y alabada injustamente sólo por su reclamo sexual, sin el cual la historia no destaca por nada y habría pasado completamente desapercibida.
    - Es ofensiva para las lesbianas, utilizadas una vez más para lo mismo de siempre: la consecución del placer masculino.
    - Toma por idiota al espectador queriendo venderle una supuesta gran historia de amor que no es más que vulgar pornografía.
    - Desaprovecha un fantástico material original y lo que podía haber sido una valiosa y memorable obra de referencia queda reducida al reclamo fácil y comercial.
    - Todo lo anterior se corrobora también con las eróticas fotos promocionales y la sexualizada campaña de publicidad.

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