lunes, 16 de diciembre de 2013

The East

Al acabar la película descubrí que está producida por Ridley Scott. ¿Y qué tendrá esto que ver?, os preguntaréis. Pues no tiene nada que ver, sinceramente, es un dato curioso que no os quitará el sueño ni cambiará vuestro punto de vista sobre la película. Lo mismo ocurre con buena parte de la trama que The East nos presenta, que está ahí pero no sabes muy bien por qué, hacia donde se dirige, qué pretende o si lo que ocurre es que no has pillado algo.

Su presentación es adecuada, aunque demasiado precoz. No da tiempo a asimilar el rol de la protagonista y ella ya está en mitad de todo el pastel. Esto sería de agradecer si explotasen más las propias ideas que la película crea, o acoge, pero no desarrolla. Si bien crea un debate moral acerca de la manifestación ecologista radical llevada a efecto por los caracteres de importancia, es incapaz de hacer que este sea algo más trascendental que la propia sencillez que desborda la película. En este caso, hablar de sencillez nos lleva a extrapolar su significado hacia dos connotaciones; la positiva aparece al considerar que dicha sencillez hace que la película amenice el tiempo que pasamos ante ella; la negativa se muestra cuando pensamos en lo fácil que resulta todo en la película, haciendo casi ridículo cualquier esfuerzo por intentar ahondar más en unos personajes cuya complejidad podría formar parte esencial en nuestra percepción de sus valores esenciales.


Nos encontramos entonces ante una película que nos hará plantearnos ideas más allá de las que muestra, nos hará reflexionar sobre la moralidad de los actos mostrados en ella, los valores en conflicto de sus personajes y la corrupción de un sistema capitalista cínico y sin escrúpulos, basado en el egoísmo de empresas muchas veces enmascaradas como bendiciones para la sociedad. Esto es bueno para la película, más si cabe cuando las interpretaciones están a muy buena altura en todo momento, pero no dejan de ser extracciones personales de un guión que es hábil para lanzarlas pero no está atento a la hora de recoger el boomerang, prefiere hacer ahínco en detalles menos importantes que resultarán más fáciles de resolver.

Me gustan las películas que plantean retos para nuestra propia conciencia sobre este y otros muchos temas actuales, nos hacen volver a plantearnos cosas o crear debates propios sobre ciertos aspectos. Estas películas pueden despertar ligeros aspectos de nuestra que estaban a la espera de un toque de atención, pero es de ser tramposos exponer cosas así para dejar que el público crea que has hecho bien tu trabajo. Ese aspecto está realmente bien, ayuda mucho a que la película sea entretenida con un debate continuo, pero no es más que el toque de atención que un ser pensante necesita para dar rienda suelta a sus neuronas, el resto del trabajo decae a favor de una obra sin más, un guión sin rumbo y unos personajes insípidos. Al final nos quedamos con que The East resulta una película bien planteada pero llevada a efecto de una manera demasiado... ¿sencilla?




-Carlos DL-

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