viernes, 31 de enero de 2014

Dallas Buyers Club

 
Basada en una historia verídica, 'Dallas Buyers Club' vuelve a retomar los años de desconcierto y terror que se sufrieron entorno al 'Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida'. Es curioso llamarlo así y que eso haga que parezca diferente, igual de curioso que resulta ahora echar la vista atrás y descubrir documentos e historias sobre los primeros años de investigación sobre esta enfermedad. A la vez que se intentaba conocer lo máximo sobre ella, la sociedad volvía a dar muestras de su desfachatez y falta de escrúpulos al querer segregar a la comunidad que la sufría. Uno de los mayores ejemplos fue el jugador Magic Johnson, persona a la que admiro desde siempre, quien se convirtió en un icono por su sensatez y luchó por integración de los desfavorecidos por esta causa, defendiendo que sus vidas valian la pena bajo cualquier circunstancia aunque muchos los dieran por muertos, abstraídos por culpa de su miedo.



Al igual que Magic hubo muchísimas figuras, tanto famosas como anónimas, que creyeron en sus posibilidades y gracias a su esfuerzo no sólo ellos han mantenido un buen nivel de vida, si no muchos otros enfermos que han visto cómo sus esfuerzos han repercutido positivamente con el paso de los años. Rod Woodroof (McConaughey) es el encargado hacer avanzar la película más allá del mes de vida que le habían dado como máximo en un principio. Su interés por seguir viviendo le hizo buscarse métodos alternativos de supervivencia, consiguiendo crear la esperanza en muchos que veían todo perdido.



Ahí apararece la mejor parte de la película. Matthew McConaughey consigue hacernos mirar a la enfermedad a los ojos con una actuación nerviosa pero firme y haciendo que su personaje sea totalmente real para un espectador que sufre con cada tos y le apoya en cada escena que intenta boicotear a las abusivas y destructivas farmacéuticas. La mejor interpretación que le hayamos visto. Últimamente estás irreconocible, ¡quién te ha visto y quién te ve! Pero no es el único que se sale de sus cabales y que ha perdido 20 kilos para la ocasión. Jared Leto tiene ganado otro puesto entre los grandes secundarios/as por volver a hacer de drogadicto (es recordar 'Requiem for a Dream' y dejarme los pelos de punta).

Está claro que las interpretaciones son una maravilla, no podían ser menos cuando la película las abandona a su suerte para que todo gire a su alrededor. Los planteamientos sobre la conducta de cinentíficos y farmacéticos son necesarios y adecuados, pero no están bien explotados, parecen forzados cuando Rob adopta el estilo Breaking Bad para crear su Club de Compradores. La evolución del personaje es coherente, no está mal tratada; un detestable cowboy destrozado por las drogas, misógino y homófobo reconsidera su opinión, pero sigue siendo igual de capullo. Termina cayéndonos bien y demostrando la ternura de la película, la cual no es más que una historia robusta aunque afectiva, contada de manera correcta y sin tomar riesgos que puedan hacerla destacar. Pasarás el rato pero, sobre todo, disfrutarás mucho de sus actuaciones, el resto queda relegado a un segundo plano.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...