jueves, 20 de febrero de 2014

Filth

La grosería y el asco que anuncia el título es el detonante de todo dentro de una película que consigue hacernos partícipes del halo de destrucción entorno a un personaje dispuesto a todo por nada. Su falso ego y la terrible incongruencia entre sus necesidades verdaderas y las que él mismo crea consiguen un personaje igual de burdo que atractivo (aunque no sea acto para todo tipo de públicos). Crea una visión distorsionada de todo lo que le rodea sin importarle demasiado las consecuencias que sus actos puedan tener, lo que da un aire bastante veloz a la película entre drogas de todo tipo, sexo sin sentido y alguna actuación policial más que polémica. 

Forman así una comedia negra al estilo británico -en su rama escocesa esta vez- que tanto gusta, ahora impregnado de un sabor a whisky en tu garganta el día después de haberlo ingerido en cantidades industriales. Llama la atención el recuerdo a otras películas británicas como 'Trainspotting' o las creaciones de Guy Ritchie, pero el parecido no va más allá de la apariencia. Filth no sorprende como las mencionadas anteriormente pero nos mantiene frente a la pantalla gracias al laberíntico guión que subsiste en la macabra mente de su protagonista, donde el aparente carnaval de imágenes incorrectas se torna hacia la oscura y traumática experiencia del inspector Bruce Robertson.

El responsable de guiarnos en este laberinto mental se llama James McAvoy y consigue lo que puede ser su mejor actuación hasta ahora. Encarnar a un personaje como este requiere dejarse la piel y él lo consigue con creces, si la película no logra animarte, él te hará saber que no te vas a arrepentir de haberla visto. Robertson parece poseer a su intérprete y convertirlo en una marioneta a su antojo en cada escena. Ojos estallados y dientes rechinantes para hacernos investigar más y más sobre su personaje en busca de un ascenso, en busca de un reconocimiento personal sin importarle a quién pisar ni cómo hacerlo.


Quizá sea aventurarse pero, con una alta carga de ingredientes para convertirse en una película con cierto culto a sus espaldas en unos años, no llego a entender su falta de promoción y movimiento en salas fuera de lugares de habla inglesa como nuestro país. Su humor y su carga psicológica resultan igual de ácidas, aunque puedan ser reiterantes a lo largo de la película, algo que podemos perdonar gracias a su crecimiento entorno a sus últimas escenas. Como decía, puedes reírte, puedes disfrutar de su falta de prejuicios y de su aspecto grosero -e incluso grotesco en algún punto-, además de gozar de una gran interpretación y una intensidad narrativa que ayudan a mantenerte atento. Creo que es una buena recomendación para aquellos a los que nos les importe ver escenas provocativas protagonizadas por personajes 'cabrónidos' en ambientes cargados, y para aquellos que busquen material diferente.

1 comentario:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...