miércoles, 19 de febrero de 2014

Stockholm

"Síndrome de Estocolmo: estado psicológico en el que la víctima de un secuestro, o persona retenida contra su propia voluntad, desarrolla una relación de complicidad con su secuestrador"


La primera conversación nos habla de la ciudad de Estocolmo, lugar donde se encuentra una conocida del protagonista, pero que será indiferente en ese sentido. El significado de esta ciudad va más allá de esas frases. Va captando nuestra atención en todas y cada una de las conversaciones en las que no se le nombra. La evolución de los personajes crea un vínculo entre ellos y lo que parecía un juego estúpido del protagonista (sin nombre durante buena parte del metraje) para ligarse a la chica que llega a sentirse incómoda y perseguida -aunque también algo cómplice por culpa de su curiosidad-, acaba siendo una relación de una noche entre risas y llantos. Lo bueno de estos altibajos emocionales es que ayudan a adentrarnos en las vidas de los personajes y nos animan a especular sobre la verdad de cada uno sin dar más que leves matices de ellos. Sorprende por por esto último el hecho de que el guión no caiga en los mismos altibajos, manteniendo una línea interesante y enigmática en prácticamente todo el tiempo, algo realmente difícil cuando la película se basa en una conversación entre dos.

Si me lo permiten, me atrevería a decir que es la producción española más parecida a los trabajos de un grande en esto de que sus personajes hablen por los codos, Richard Linklater. Con aires a 'Before Sunrise', pero ruda en la construcción de su propio fin, consigue que sintamos admiración por un trabajo tan íntimo en el que abundan los planos secuencia donde las conversaciones son totalmente teatrales y los actores demuestran su gran valía gracias a su desarrollo de unos personajes cuyas personalidades son, aparentemente, como la noche y el día. Esto último nunca mejor dicho si comparamos las dos partes claramente diferenciadas de la película, siendo ambas igual de necesarias y bien hiladas.

Surgida del 'crowdfunding' (la nueva especie de financiación masiva que está inundando internet) y con unas ganas inimaginables de demostrar que la elegancia y el buen hacer aparecen gracias al esfuerzo y la calidad cinematográfica que envuelve a esta película. Además de ser un ejemplo de entusiasmo por el cine, se convierte también en un escaparate de una gran ciudad, Madrid, que aparece más hermosa que muchas otras veces sin necesidad de caer en las imágenes de monumentos de sobra conocidos. Sus calles nos acogen y juegan un papel importante en el encanto de la película.


Apunte final: Merecido Goya a Javier Pereira. Recordemos que su gran competidora a 'Mejor Dirección Novel' y 'Mejor Actriz' era La Herida, una película muy bien construida también, lo que demuestra que nuestro cine tiene material de muy buena calidad, pero necesita ayuda para salir a las pantallas.
(reseña AQUÍ)



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