martes, 18 de marzo de 2014

300: El Origen de un Imperio

Cada imagen reveladora de la trama y cada trailer que aparecían sobre esta nueva película ambientada en el universo creado por Frank Miller a partir de uno de los episodios más épicos de la historia Helena nos hacían frotarnos las manos al presagiar una muestra más de calidad y brutalidad por parte de esta saga. Y eso es precisamente lo que ocurre en un principio, disfrutamos de una estética igual de poderosa que en la primera entrega, los claroscuros dominan la pantalla bajo filtros de saturación extrema mientras los miembros amputados sobrevuelan cadáveres y las lanzas alcanzan objetivos que mueren de maneras más que artísticas. El germen de los esteroides que se inyectó la primera entrega continua retumbando en las salas, pero esta vez comienza a mutar hacia una especie de caricatura de su hermana mayor, las secuelas de la saturación musculosa juegan una mala pasada a los productores que pretenden explotar aquello que sorprendió más que volver a sorprender. Los efectos digitales son aún más exagerados para dar protagonismo a una sangre que brota a borbotones digitalizados al extremo para aportar un toque 3D nada efectivo cuando lo único que consiguen es rozar el ridículo. A su vez, la proporción de escenas en Slow-Motion por minuto de película parece triplicarse, cargando lo que antes nos parecía una gozada y ahora aburre. Y así con todo; por querer imitar a la original '300' y dar más de aquello que nos gustó tanto, pretenden maximizar cada punto positivo de la primera entrega y terminan tirando por tierra todo.

En cuanto al plano narrativo hay poco que decir. Mejor dicho, no hay nada que decir, igual que la historia no dice nada. Aún no saben si han hecho una secuela o una precuela, la historia es contemporánea con la batalla de los espartanos -y esto es cierto históricamente-, pero en ningún momento nos dan una base en la que establecer la historia, si no que centran sus esfuerzos en luchas que no sorprenden, repetitivas y poco originales. No es que la primera entrega fuera resultado de un guión de años, pero sí que resultaba original y no aburría. En este caso, lo excesos pasan factura, el nivel como relato épico se pierde en un mar sin fondo, las estrategias de ambos ejércitos parecen creadas por amantes de hundir la flota y los personajes griegos recuerdan demasiado a las escasas historias espartanas que conocíamos como para olvidarnos de que no es lo mismo una y otra vez (comandados por un héroe con agallas, algún efectivo luchando a su lado y una historia paterno filial que sabemos cómo va a acabar).

Aunque nos falte un Leónidas al darnos cuenta de que Temistocles no le llega ni a los talones, tenemos una presencia femenina más que notable. En cuanto a personajes, Eva Green y su macabra Artemisa se llevan el plato fuerte de esta entrega -a la que se le permite incluso una ridícula escena de sexo fuera de contexto-. La actriz británica consigue un personaje que destroza a los griegos en pantalla y gracias a ella no nos arrepentimos (tanto) de haber pagado la entrada por tantos otros aspectos inútiles de la película, como por ejemplo la consagración de Xerxes como Dios de nadie. Doy gracias a que esta vez el tiparraco de dos metros y medio quede en un segundo plano.



Resulta un fraude total por culpa de lo que parece una estúpida imitación de una de las películas que revolucionaron el mundo del cómic en la gran pantalla, que supo cómo darle movimiento a unas viñetas y dejarnos con la boca abierta. Esta segunda entrega se la podían haber ahorrado; no quiero volver a ver aquello que tanto me gustó si lo vais a llevar a límites donde todo lo que daba toques artísticos especiales se convierte en un recurso utilizado a cada instante, no quiero una película en la que los últimos 20 minutos son un continuo intento de discurso glorioso y aburrido que agoniza hasta llegar a una batalla final digna de un videojuego de última generación, pero igual que el resto de las de la película, es decir, no quiero volver a ver lo mismo una y otra vez. Me gusta que hayan sido fieles a una fotografía tan provocativa y diferente como la que caracterizó al maravilloso Zack Snyder, pero detesto lo que han hecho con esta historia. ¿Tercera parte? Creo que no me sentaré en una butaca a verla.

[ Recuerda una magnífica escena de 300 en una entrada de este mismo blog: ¡PINCHA AQUÍ! ]

Crítica en FilmAffinity




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