sábado, 1 de marzo de 2014

Jeune et Jolie (Joven y Bonita)

Diecisiete primaveras son las que le hacen falta a esta chica fatal para mostrarnos la fuerza que lleva dentro. Diecisiete años son los necesarios para desnudarse ante nosotros y hacernos partícipes de su intimidad. Diecisiete minutos son los que toma para engancharnos a su historia. Y poco más de diecisiete segundos son los que toma para abstraerse de su cuerpo y verse desflorada sin saber muy bien qué despertaba aquello en ella.

Marine Vacth debuta como protagonista en una película difícil como ella sola. Una aventura sexual en busca del límite de su poder como mujer y su valentía como dueña de su propio cuerpo. Odisea hacia el deseo de lo desconocido, la enigmático de aquello que se esconde tras una puerta de hotel y el juego desvergonzado de llevar una doble vida como prostituta de lujo. Su papel en esta película es simplemente brillante. Consigue persuadirnos hacia su terreno y mostrarnos todas sus dotes -con todas, quiero decir 'todas'- para aterrorizarnos al considerarnos espectadores pasivos de sus actos.

Por su parte, François Ozon consigue desarrollar una narrativa igual de fluida e innovadora que en su última película 'En la Casa' (reseña AQUÍ). Ni si quiera los saltos temporales consiguen desenfocar la trama de la película entorno a Isabelle (o Lea). En lugar de eso, consiguen que nuestra atención se centre en rellenar esos espacios temporales con los propósitos de evolución de su protagonista, quien no duda en dar rienda suelta a una personalidad atípica e incluso malvada con ciertos toques a la mente del protagonista de 'En la Casa'. Esto último quizá sea el gran dilema de la película, el saber hasta qué punto nos recuerda a la otra 'gran película' de Ozon y si logra -o no- apartarse de ella. Lo que deja claro son sus intenciones de retratar la juventud desde la inexperiencia y las posibilidades del descubrimiento, con los peligros que ello conlleva.


Todo en la película está ahí por un motivo y nada consigue ser tachado de 'gratuito' dentro de este drama con alta carga psicológica. La naturalidad que desprenden los personajes hacen creíbles las conexiones entre ellos y las sospechas que unos levantan sobre otros. Su madre traumatizada, su padrastro curioso y su hermano hechizado por la admiración que tiene hacia su figura, nos llevan a crear todas y cada una de las inquietantes divagaciones mentales de Isabelle para conseguir que la película sea efectiva a cada minuto y dejarnos con las ganas de más cuando esta acabe. Las experiencias relatadas y la estructura formal a la hora de contarlas con imágenes cuidadas nos harán desear nuevos títulos de este director, que ya nos ha dejado más de un título para enmarcar. Hasta entonces, nunca está de más un nuevo visionado de sus obras.



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