martes, 11 de marzo de 2014

Vivir Es Fácil Con Los Ojos Cerrados

David Trueba dice "Saber Perder" y lo ha repetido hasta la saciedad en las entrevistas más recientes. Tanto es así que esas dos palabras son las que dan título a su última novela y son el motor principal de la producción española que más premios ha acaparado en los Goya del 2013. No es una película que centre su visión a través de una mirilla hacia una meta inalcanzable. No, todo lo contrario. La sensatez de esta producción crea el encanto que consigue trasmitir. Sabe perder, sabe avanzar sin miedo y conseguir que sus personajes puedan mantener ese ritmo. La película no es concisa, no es redonda, no es perfecta, pero lo sabe y avanza sin inmutarse demasiado, intentando mantener siempre un listón firme y un punto al que llegar. Punto en el que se fusionan los caminos de cada uno de los personajes, los cuales no son tan dispares ya que representan una misma idea, la búsqueda de una plenitud personal de cada uno ya sea creando una aventura para conocer a si ídolo, buscando la libertad en el camino o intentando clarear las ideas que pretenden forzar.

El coche de esta particular 'road movie' se completa con nuestra asistencia y nos hace cantar al ritmo de los Beatles hasta Almería. Los kilómetros de asfalto recorrido se siembran de amistad, ilusión y más de un toque de ñoñería que tienta a la suerte y está a punto de tirar por la borda lo demás. Pese a ello, le son imprescindibles momentos de afecto descontrolado que pueden abusar un poco del espectador que andaba encantado con ese ritmo de la música que generaba un motor estropeado alternando las notas del country bajo el sol y el pop de las formaciones sesenteras.

Entre tanto viaje tenemos momentos para pensar, en los que nuestro pensamiento se centra en 'él'. Javier Cámara, bonachón por excelencia de nuestro cine, no lo imaginamos en otros papeles, pero tampoco nos hace falta. Es todo un placer verle gritar al aire "JHELP!" incluso cuando la mejor medicina que podía ayudarle ya estaba montada en su coche, demostrando que no sólo la actuación de Cámara merece la pena, si no que el relevo generacional puede venir fuerte. Claro está, hablando más de Natalia de Molina, que del prota de Pa' Negre, quien no termina de encontrar su lugar en la pantalla.



Con todo esto no quiero decir mucho más aparte de que esta no es una joya del séptimo arte, pero en ningún momento lo pretende y eso se agradece a cada minuto. Nos mantiene entretenidos aunque conozcamos el final, nos divierte a cachos -y estos abundan más que los que nos pueda aburrir-, y nos convence de que las ganas de hacer algo son el mejor combustible. Ya saben, amigos; "Se hace camino al andar" y la meta llegará sola. O mejor dicho, ¿qué importa si llega?

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...