miércoles, 23 de abril de 2014

Enemy

Denis Villeneuve marcó su propio territorio en la industria cinematográfica gracias a lo que es, hasta ahora, su obra más valorada; 'Incendies'. A pesar de llevar años de trabajo a la espalda, esa película le valió de trampolín hacia una mayor capacidad de talonario en sus siguientes estrenos, aumentando sus posibilidades de arroparse por grandes profesionales. Así llegó 'Prisoners' (reseña AQUÍ) para dejarnos pasmados ante las actuaciones de Hugh Jackman y Jake Gyllenhaal en un auténtico thriller psicológico en el que la tensión no decae en ningún momento. En ese mismo año (ambas son del 2013) Villeneuve repite fórmula para llevar el potencial de Gyllenhaal al límite adaptando un personaje sacado de la cabeza del mismísimo José Saramago. Con una adaptación creada por guionista español Jorge Gullón, la película intentará plantearnos las señas de identidad de su personaje principal en una ciudad apagada y un ambiente pesadillesco en el que todo se parece y nada queda claro mientras nos deleitamos con una calidad artística demoledora aunque hueca.

Un hombre frustrado por la continua sensación de decadencia descubre por casualidad que un figurante de una película barata es idéntico a él. No hay duda alguna, menos aún cuando internet brinda la oportunidad de verificar la identidad de este nuevo personaje. Esto será para él un trastorno inimaginable, ya que ve cómo su propia identidad es compartida con otro individuo totalmente desconocido. A pesar del derrotismo y el terror aferrado a las entrañas de este profesor de universidad, decide contactar con su 'gemelo' para descubrir qué ocurre después. En este punto el miedo de apoderaría de cualquiera. ¿Qué pasaría si tú mismo no fueras tú? Petrificados el uno frente al otro, ambos sienten que sus identidades carecen de sentido al no poder diferenciarse en lo mínimo. La amenaza de su otro "yo" es justificable y plantea un serio peligro hacia sus vidas, desmontando por completo ambos personajes en una indecisión continua.



Visto así, da que pensar, es cierto. Aunque de ese mismo planteamiento surge su principal pega. Todo comienza a ser confuso y a carecer de demasiado sentido. Las decisiones de ambos personajes no aparecen demasiado justificadas y pueden resultar forzadas, dependiendo a cada instante de una escena que intensifique la tensión donde el sentido se ha perdido. De lo que no hay lugar a dudas es que Jake Gyllenhaal consigue el mejor trabajo de abstracción posible para interpretar a la perfección a ambos protagonistas y conseguir que su trabajo justifique el guión completo con una dualidad delirante y un constante sentimiento de amenaza e interés. Mientras tanto, la dirección de Villeneuve se acerca a límites lynchianos confirmando una película atractiva aunque perturbadora que buscará afinar todos tus sentidos a la vez que alertar a tu razón y hacerte plantear conceptos como el sentido de la identidad y la singularidad de cada uno. Es realmente interesante, pero a la vez su planteamiento puede resultar frustrante bajo toda la calidad que rebosa, no siempre se puede perdonar la escasa justificación de la mayor parte de los hechos. 


 

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