martes, 12 de agosto de 2014

Begin Again

Quizás el nombre de John Carney no suene mucho, pero en los últimos años ha conseguido ganarse el respeto de crítica y público haciendo bien las cosas. En 2006 este irlandés sorprendió colándose en la gala de los premios Oscar y alzando una estatuilla a la mejor canción original por su obra titulada 'ONCE (Una Vez)'. La película, dentro de un cine pobre en su ejecución, aunque no por ello de menor calidad, cuenta con unas canciones maravillosas y una historia que más que emocionante, resulta cercana por la realidad que trasmite en cada escena cargada de imperfección. Con este "casi musical" o "musical indie", como lo describió Jordi Costa en una fantástica crítica, ha conseguido expandir su alcance y llegar a las américas para crear una película independiente, aunque esta vez se haya rodeado de estrellas que aumentarán su tirón comercial, haciéndole perder algunas cosas en el camino y consiguiendo un ligero debate no sólo entre música comercial e independiente (o con más sentimiento), si no también entre un cine más personal y uno con mayor éxito en taquilla.

Es difícil saber cual es su intención real cuando la película te ha gustado. Con esto me refiero a que tiene todos los ingredientes adecuados para agradar al público y llevarlo hacia su terreno. Su propio interés en mejorar imagen y sonido choca con el encanto nostálgico -o analógico- del grano en la pantalla o el hecho de tocar con una guitarra rota. Aquí empieza la trampa en la que nos dejamos atrapar. La película es ágil y elocuente; sabe utilizar las canciones para describirnos a unos personajes taciturnos, descentrados, que buscan en su amistad algo más que el interés musical. Con letras sencillas aunque profundas, los sentimientos saltan a la pantalla sin demasiada sensiblería, algo que se agradece. Las confidencias, y confesiones, entre los protagonistas completan un cuadro que, aunque ciertamente diferente, no deja de recordar en ningún momento a 'Once'. Más que comenzar de nuevo, John Carney ha querido actualizar lo que para muchos es una pequeña joya.


Alejándonos de comparaciones, Begin Again es una película en la que producción, dirección, guión y actuaciones convencen, gracias a lo cual se crea una una caja de música en la que la manivela no para de girar para entretenernos y deleitarnos con detalles maravillosos. Keira Knightley se defiende en un papel fuera de su registro habitual, acompañada de un Mark Ruffalo que cada vez nos gusta más. Por su parte Adam Levine (líder de Maroon 5) no desentona en un papel que le viene al pelo (no se hasta qué punto es consciente del significado de algunas de sus líneas y cómo señalan a su propia música), mientras que el resto de estrellas musicales ayudarán al ascenso de la película. La naturalidad con la que se enlazan las acciones de cada personaje o la capacidad de mostrarnos lugares con un alma diferente dentro de Nueva York es lo que realmente sorprende en esta producción.


La base del drama no se convierte en algo trascendental, sino más bien secundario, pero la unión de música, sentimiento y buen hacer la convierten en una opción divertida, amable y distinta en una cartelera que llega cargada de blockbusters veraniegos. Aunque intente convencerse a sí misma y al espectador de que no es así, 'Once' está presente a cada momento y quizá eso sea su principal lastre. Consigue limpiar lo basto de su hermana mayor, aportar calidad visual y detalles propios de una ciudad de cine, pero pierde el encanto indescriptible que nos enamoró de la obra irlandesa.

Ficha en FilmAffinity


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