miércoles, 3 de septiembre de 2014

El Niño

Que la publicidad influye directamente en nuestras vidas no es ningún secreto. El bombardeo continuo por parte de la televisión (el medio de comunicación más habitual) afecta en nuestros hábitos y, sobre todo, en nuestro consumo. Los anuncios inundan cabezas que creen necesario actuar de cierto modo y convirtiéndonos en presa fácil en la gran mayoría de los casos. En Mediaset son expertos en ello, sólo hay que pensar en las pocas personas que se escapan de haber visto 'Lo Imposible' y 'Ocho Apellidos Vascos' a pesar de que el cómputo general de ambas películas no justifique su flagrante éxito en taquilla. Lo mismo ocurre ahora con 'El Niño'; mejor estreno español en un fin de semana de 2014, y allí me tenías a mí viendo la película, a pesar de no ver la televisión. Está claro que ésta necesidad de ver la película es provocada por un equipo de publicistas de lujo, pero la pregunta es ¿hasta qué punto afecta esto a nuestra precepción de la propia película? No sólo nos venden un producto, sino que lo alteran para que su sombra sea más alargada, ¿consiguen drogar nuestro criterio?


Con esto no pretendo menospreciar a la propia película, ni mucho menos, pero es un producto hecho por y para el consumo de masas. Si alguien sigue intentando comparar nuestro cine con el Hollywood actual, debería ver la película y tratar de encontrar las diferencias. Si solemos criticar el cine estadounidense por su sencillez y la búsqueda del público con persecuciones y acción, ¿por qué debemos enloquecer cuando nuestro cine hace algo así? 'El Niño' es precisamente una película comercial de acción como cualquier otra, en la que la estructura no va más allá de chico guapo con amigo gracioso se mete en un lio bastante gordo del que no puede, ni quiere, salir mientras un policía busca desmantelar una red internacional de narcotráfico casi por su cuenta, llegando a salir de la propia ley si hace falta. A esto debemos añadir algún gag cómico, una chica guapa y mucha acción.



Después de 'Celda 211', Daniel Monzón tenía ganado al público y sus productores han buscado acercar su cine de calidad a todos los gustos. La dirección resulta impecable a todas las alturas -por tierra, mar y aire-, dejándonos algunas de las mejores persecuciones que hayamos visto en el cine Español, mientras sus dos protagonistas trenzan sus historias en una espiral fílmica que crea un vacío a media película, momento en el cual sólo encontramos imágenes que no aportan nada a la trama, que más tarde pasarán factura al plantearnos si era realmente necesario sobrepasar las dos horas. Hablando de sus protagonistas, Monzón repite fórmula de chico desconocido junto a Luis Tosar (sobresaliente en todo lo que haga), solo que esta vez alguien decidió darle a un muchacho inexpresivo, que no funciona en ningún momento (todo lo contrario a lo que pasó con Alberto Ammann). Más de uno habrá pensado; con lo bien que pone esa mirada, ¿para qué van a decirle que muestre otra? Soso, llano y con las únicas aspiraciones a convertirse en modelo de serie barata en televisión.


Después de tantas vueltas, ¿qué nos queda claro de la película? 'El Niño' es una película española con sabor a thriller policíaco como cualquier otro rodado fuera de nuestras fronteras. Puede ser una revelación aquí, el trato que da al narcotráfico está bien logrado, las persecuciones bien rodadas y la trama policial bien actuada, pero no aporta nada que no hayamos visto ya, flaquea demasiado estirando una acción que no va a ningún sitio, el propio 'niño' anda perdido toda la película y terminas creyéndote presa fácil del cartel publicitario que hay en la parada del autobús. Pero, ¡joder, es Luis Tosar con el director de Celda 211!, ¿quién no sería presa fácil?


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