martes, 7 de octubre de 2014

Frank

Si bien la extravagancia puede ser llamativa, creativa e ilusoria, incluso loable en más de una ocasión, también es capaz de convertirse en una detestable fórmula que no termine de conectar con el público más amplio, cerrando sus aciertos a círculos de rarunos u otros entendidos que sean capaces de encontrar en ella algo, y ya no digo coherencia, ni belleza, si no algún aliciente para continuar viendo la película. Creo que esa es una descripción bastante sincera sobre lo que pueda parecerme esta película; ciertamente interesante, pero igual de reprochable. Lenny Abrahamson consigue un trabajo atrayente en muchos aspectos, con un crecimiento asombroso en la propia inquietud de la incertidumbre del curioso espectador que no sabe donde llegará nada en ella, que mantiene esa sensación hasta caer en la cuenta de que nada llegará a ningún sitio predefinido y que simplemente dejará que su luminiscencia inicial vaya decrementando, aunque sea quizá sólo por intentar un fogonazo final antes de que comencemos a olvidarnos de sus matices para que únicamente le recordemos a él.


Pero, ¿quién es él? ¿Quién narices es Frank? Él es un líder, un guía, un mesías, un visionario de la música más torpe, creativa y visceral que puedas imaginar, cosa que convierte los ensayos en diversión e improvisación, dejando que Michael Fassbender demuestre que sus actuaciones van más allá de sus facciones, dejando paso a un lenguaje corporal perfectamente entendible, íntimamente definido y altamente disfrutable, convirtiéndose, sin duda, en la propia película. Él llama la atención y entorno a él girará todo, mientras Domhnall Gleeson vuelve a hacer de soso desencantado con la vida que busca una chispa y Maggie Gyllenhaal provoca algún golpe de humor con su descerebrada actuación. Esto es lo que molesta, que la creación de expectativas entre el absurdo y la sorpresa se rompa con un trasfondo que se intenta perseguir a partir de la mitad del metraje y nunca aparece. O mejor dicho, cuando lo hace, ya es demasiado tarde, desfigurando la genialidad de Fassbender y perdiendo la simpatía que podía haber ganado.




Por un vistazo a la opinión global puedo entender que he dejado algo descolgado en todo esto, pero el cuerpo no me pide darle más oportunidades a la película, fue capaz de atraerme y repudiarme por igual en su hora y media. Si es verdad que resulta original y divertida, pero hasta cierto punto en el que comienza a tambalearse, a aburrir y a destruir su trabajo previo para arrastar su existencia hasta el final en el que quiere recobrar el encanto perdido... Con todo esto sobre la pantalla, y como en otras ocasiones, nos quedaremos con la actuación de Fassbender, capaz de trasmitir con la cara tapada más que muchos otros en plenas condiciones.
 


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