lunes, 10 de noviembre de 2014

Annabelle

Que la calidad en la gran mayoría de las películas de terror en los últimos años tenemos que buscarla al fondo de una alcantarilla y escudriñar de ellas algún mísero susto o algún matiz puntual para poder pensar que no hemos pasado más de hora y media haciendo el tonto, no es ningún secreto. Pocos han sido los títulos que prometiendo terror han sabido dar buenas dosis del mismo sin destrozar al espectador en sus remordimientos por verla. Entre esos títulos destaca una película en especial; 'The Conjuring: Expediente Warren' demostró que James Wan (creador de 'Insidious' y 'SAW') era capaz de volver a ponernos los pelos de punta en esta nueva ola de horror retomando figuras clásicas del género. Lo que más destacó de la película no fueron las actuaciones, o la dirección, si no su buen hacer a la hora de recordar a los grandes clásicos de los 70 en los que las casas encantadas realmente acojonaban, no por que un cuadro acabara en el suelo de manera inexplicable, ni porque una puerta se cerrase de un golpe; era el ambiente que lograban mantener hasta que eso ocurría lo que realmente nos erizaba la espalda entera haciéndonos disfrutar de la película.

 
'Annabelle' sólo ha tardado un año en aparecer como un spin-off de la muñeca diabólica que nos presentaron de refilón en 'The Conjuring', pero no ha logrado alzarse con una mención que le otorgue algo más que eso; un spin-off que ha sabido aprovechar el sendero que J.Wan creó para llevarse una recaudación en todo los países en los que ha sido estrenada. Su principal error, quizás sea su predisposición a repetir lo que vimos hace un año y no buscar una identidad propia dentro de un guión tan endeble. La estética vuelve a calcarse en ese estilo de cine de suspense-fantástico de la época de Polanski ('La Semilla del Diablo'), Richard Donner ('La profecía), Zulawski ('Possession') y compañía, pero la ambientación es totalmente fallida, dejando escapar algunos momentos verdaderamente interesantes en cuanto a tensión con escenas que radican en estupideces. Como ejemplo pondré la escena del ascensor, una escena que me sorprendió por la belleza tétrica que se consigue con una acción tan sencilla como que no ocurra nada, pero su resolución resulta un estropicio que rompe las espectativas de emoción que pueda saldarse en un buen clímax con un balanceo contínuo de cámara y una carga de clichés que desorienta.


Termina siendo una película más, sin pena ni gloria, sin mucho que destacar más que una banda sonora que en ocasiones intenta lucirse y una adecuada actuación de Annabelle Wallis (a quien podemos ver espectacular en la serie británica 'Peaky Blinders'). Además, de ella podremos extraer alguna referencia a clásicos del género -como ya señalamos- estratégicamente colocadas para que un público más adulto pueda disfrutarla, complaciendo su visionado con el recuerdo a otras obras que realmente aterrorizaban, y no sólo como homenaje cinéfilo, dado que se nutre de ellas y le son imprescindibles para no ser una más en la alcantarilla y poder ofrecer algo que nos llame la atención. Con todo esto, podría rozar el aprobado por los pelos....


1 comentario:

  1. A mí la actuación de la protagonista principal no me convenció. La película en general no me gustó -se salva la niña, que, al menos, graciosa es-. La verdad es que cada vez que veo una de terror, me temo lo peor -ya no son lo que eran-.

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