miércoles, 12 de noviembre de 2014

Interstellar


Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha mirado a las estrellas y ha caído rendido en el dulce sueño de alcanzarlas. Anonadados por su resplandor y los secretos que estas podían albergar, siempre hemos intentado comprender por qué estaban ahí y qué mensaje guardan para nosotros. En los tiempos en los que nuestra especie luchaba por la supervivencia con poco más que armas rudimentarias y fuego, el espacio creaba en ellos una fuente de conocimiento dando lugar a infinitas interpretaciones que, fueran más o menos científicas, ayudaron a que evolucionásemos, inventásemos, imaginásemos, pero sobre todo, a que hoy sigamos aquí. Los astros son culpables de creencias, ritos, religiones o guerras, pero también nos han proporcionado información sobre cómo funcionan fenómenos en nuestro planeta gracias a su simple observación con el paso del tiempo. De esta misma admiración por esos puntos luminosos surge 'Interstellar', la que puede ser la obra magna de Christopher Nolan y una de las grandes obras de ciencia-ficción de todos los tiempos al aunar de una forma tan inteligente las mayores teorías físicas actuales con los sentimientos y terrores más profundos del hombre.

Con el paso de los años, Christopher Nolan se ha convertido en uno de los directores más polifacéticos y carismáticos del panorama cinematográfico actual. Desde sus obras más "puras" de corte independiente -como fueron 'Following' y 'Memento'- hasta 'Origen', la película que nos sumió a todos en un profundo sueño, pasando por historias de policías, magos y superhéroes en las que siempre ha destacado su manera de acercar al gran público una visión más sensata del cine en la que guion, dirección y entretenimiento se dan la mano para ofrecer películas que han marcado la primera década del siglo. Su cine se caracteriza en muchas en gran medida por su afán de crear grandes producciones que pueden ser disfrutadas a muchos niveles diferentes y ésta última no iba a ser menos. Con 'Interstellar' consigue un equilibrio perfecto entre el blockbuster de superproducción y un cine más personal que trata de discernir entre sentimiento, conciencia y deber. La magia surge sola a cada instante de la película y no podemos hacer otra cosa que disfrutarla como hacíamos con aquellas maravillosas ficciones de Spielberg, quien trabajó en los inicios del proyecto y cuya marca es tangible.


Partiendo de un mundo al límite de su existencia por la sobreexplotación de los productos básicos, la población debe volver a lanzarse a los campos a sembrar el resto de sus vidas a la espera de plagas mortales para la vegetación. Los estudios se delimitan a los mejores o la élite, pero aún existe un vestigio de la época dorada de la exploración espacial y puede ser nuestra única alternativa. El primer fragmento de la película se convierte al instante en una oda humanista a la herencia de las grandes mentes y al propio sentimiento que forjan nuestras relaciones, en poco más de veinte minutos ya hemos tenido el corazón en el puño en más de un momento y todo ha tornado de lo terrenal a lo celestial. Nuestra mirada se centra, a partir del lanzamiento, en aquello que nos llevó al cine, el espacio, la nada y los misteriosos agujeros negros.

Kip Thorne, físico teórico
Nos adentramos así en uno de los viajes más grandiosos del cine, donde las teorías físicas más importantes de los últimos tiempos nos guían en busca de una lógica coherente dentro de las aparentes divagaciones de los hermanos Nolan y un tal Kip Torne. ¿No te suena este último nombre? ¿Qué tal si te digo que es uno de los físicos teóricos más importantes de las últimas décadas a nivel mundial? Él ha sido el encargado de hacer que teorías como la física cuántica, la relatividad, o las teorías de las grandes masas, sean conceptos ajenos a muchos pero perfectamente entendibles dentro del guion de la película. Si bien no todos los elementos utilizados en ella han sido experimentados o encontrados aún, sí que son perfectamente definidos por las teorías sobre el papel, lo cual implica una posibilidad bastante coherente a la hora de creer en su existencia. Agujeros negros, agujeros de gusano, el tiempo y el espacio relativos, teorías de cuerdas, las cinco dimensiones... Son capaces de acercarnos a ello, siendo que ni si quiera las grandes mentes han sido capaces de comprenderlo plenamente. En su planteamiento de ficción cercana a la ciencia intentan coquetear incluso con la meta de la ciencia teórica actual; la unificación de las teorías físicas en la Teoría del Todo; el nexo entre los modos de interacción entre grandes astros (relatividad y gravedad) y las teorías que delimitan el comportamiento de las diminutas interacciones entre subpartículas (teorías cuánticas). Dicho hallazgo explicaría miles de dudas que llevamos cuestionando durante siglos, y que aún no son posibles de comprender.


Si esta interpretación de la ciencia como una ficción dentro de la lógica es auténticamente fascinante, su poder incrementa cada vez que nos percatamos que Nolan no había venido sólo ha eso, si no que su propósito también era la creación de un drama de alta carga emocional. En este sentido, parece tomar la palabra 'humanidad' y hacerla propia, definirla, diseccionarla y lanzarla al espectador para que se empape de ella hasta la última gota. Se adentra en la psicología de cada personaje -principal o secundario- para hacernos entender el fin de sus actos y recrea sentimientos plasmados en símbolos, técnica que ya utilizó en 'Origen', como la creación de un 'totem' en la esencia del reloj y su metáfora de la variabilidad del tiempo. Con este paradigma sobre el límite de la inteligencia humana y la ética de nuestras acciones consigue recrear la fe y las dudas sobre las posibilidades del hombre que Kubrick propuso en '2001', además de la moral arraigada dentro de nuestra raza con dilemas de fraternidad, soledad, identidad, deber o sentido, como Tarkovsky demostraba en 'Solaris' -por nombrar dos obras que fueron clave en la historia de la ciencia-ficción-. Además es destacable cómo es capaz de nutrirse del gran poderío audiovisual de la primera, así como de los potentes e intimísimos diálogos y dramas internos de los personajes de la segunda.

Qué más decir de esta obra si no es que todo ello no funcionaría si la dirección no fuera totalmente consciente de sus metas en cada momento, formando un marco inigualable para alzarse con el calificativo de 'perfección' estética, visual, sensorial y emocional. El guion avanza entre el gélido espacio y el cálido sentimiento, convenciendo tanto que le permitimos la licencia de hablar más de la cuenta en algún punto, en vez de dejarnos descubrir demasiado pronto las sorpresas que guarda bajo llave. A todo lo comentado, le acompañan unas interpretaciones desmesuradas, con un potencial que cargan los tanques de la nave para que trascurran años hasta que pueda detener su impulso inicial, nave en la que Matthew McConaughey, Anne Hathaway, Jessica Chastain, Michael Caine e incluso la niña pequeña, son totalmente estelares. El detalle que falta creo que no merece una mención, si no un poema, una lírica escrita desde el sentimiento que logra aportar para que la belleza de su visionado sea plena. Hans Zimmer consigue que esto sea el séptimo arte en una categoría de lujo. Sentimiento, suspense y pasión en una banda sonora para el recuerdo.


'Interstellar' para mí no ha sido sólo una gran película, ha sido una experiencia en todos los sentidos. Ha sido una reflexión continua creada por esa fuerza a la que llaman empatía y que en este caso despierta gracias al conjunto entero; ha sido disfrutar de unas imágenes que rozan lo onírico y una música celestial, y ha sido quedarme anonadado por cómo son capaces de mostrar la física teórica actual con tanto poderío y razón, que resulta abrumador. Cualquiera puede entender la película gracias a unos diálogos explicativos magníficos, pero aquellos que tengan curiosidad por el tema verán que todo es remotamente posible pero hasta ahora era sólo imaginable por unos pocos. Un espectáculo, un continuo rumor en tu cabeza que te dice que esto es una maravilla del cine y la ciencia-ficción. Para mí, la mejor obra de Nolan, y creo que he aportado los argumentos en los que sostengo mi opinión. Buena parte de estos argumentos están basados en la divulgación científica que puede ser extraída de la misma con una sencillez en la que asusta pensar al tratarse de problemas incomprensibles en muchos casos, capaces de embotar las mentes más brillantes, además de sostentar un drama continuo en muchos aspectos que pueden crear el abismo dentro de cualquier ser.




1 comentario:

  1. Me ha encantado tu crítica. No te falta razones para pensar que estamos ante una de las mejores películas en lo que va de año. En breve publicaré la mía en mi blog.

    Te sigo desde ya :)

    Alberto
    www.spaguettisblog.com

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