lunes, 8 de diciembre de 2014

LUCY

Con todos los ingredientes para convertirse en un taquillazo de verano y una campaña mediática que explotaba las peculiaridades de la película como si fuera clave para el entendimiento de nuestras posibilidades, ésta ha sido uno de los filmes más a tener en cuenta del año, guste o no. Ahora bien, ¿qué hay de cierto en ella? Buena pregunta, la respuesta es bastante escueta; NADA. Siempre hemos oído -y leído- el mito de que únicamente utilizamos el 10% de nuestro cerebro, incluso grandes mentes lo han utilizado en tono irónico, pero esto no es más que un bulo igual de grande que aquel que hablaba de comernos 8 arañas a lo largo de un año sin darnos cuenta. Nuestro cerebro presenta una actividad continua las 24 horas del día, aunque focalizada según la intención de cada momento. Después de millones de años de evolución, sería bastante absurdo haber desarrollado el mayor cerebro animal conocido para no usar más que tal mísera porción del mismo, ¿un cerebro con billones de conexiones que no somos capaces de utilizar? ¿Y para qué entonces?


Partiendo de una base científica totalmente fallida y creciendo en base a unos argumentos con miras demasiado descabelladas que no paran de subir de nivel a cada segundo, 'Lucy' busca ser una película en la que la adrenalina no decaiga en ningún instante y se conforma como la resolución final de un guion creado una noche de borrachera sin sentido o una mañana de domingo con la peor resaca que pudieran tener los ingeniosos que la firman. Estamos de acuerdo en que todo es ciencia-ficción y que, dentro de la ciencia-ficción, todo es posible, pero esto es utilizado de inútil pretexto para la creación de una película recopilación de efectos especiales que son usados con calzador para que no exista tiempo entre explosión, disparo y persona por los aires, en el que tu mente sea consciente de que lo que en realidad está viendo es una envoltura de aire.


Luc Besson orquesta -o, mejor dicho, no lo hace- un sin sentido continuo con una dirección que destaca en una escena de persecución, pero que -en general- se dedica a dejar que los efectos secundarios de las drogas que ingirieran para hacerla hagan efecto. Por otra parte, no estamos ante un papel brillante de Scarlett Johansonn, ni mucho menos, pero con su interpretación nos permite hacernos una idea de su versatilidad para acoplarse a cualquier proposición cinematográfica -véase la reciente 'Under the Skin' (reseña)-. Morgan Freeman, en cambio, utiliza su función de narrador-'sabelotodo' que ya conocíamos por series de divulgación -como la maravilla de 'Secretos del Universo'- u otras películas como 'Ahora me Ves' (reseña). Siempre es un placer disfrutar de su magnífica voz acompaña de unas bellas imágenes, lo que nos deja precisamente los mejores momentos de la película en un estilo documental.


Como decíamos, un ejercicio desorquestado, estridente y pesado, a pesar de buscar un ambiente frenético y ligero, en el que sólo es de agradecer que tenga una duración que no excede los 90 minutos. Todo en ella intenta sobrepasar la pantalla y explotar en tu mente, pero como animales racionales que usan una buena proporción de su cerebro, nos negamos a aceptar 'Lucy' como un entretenimiento inteligente y regular, lo cual no quiere decir que haya quien la disfrute como una obra de desfase visual, aunque puede que incluso para éstos, al final todo se desmorone por su propia fuerza en un desenlace que hace reír a cualquiera -todo por no llorar al pensar que has perdido el tiempo viéndola-.

WARNING: Si ves el trailer,  conoces la película entera.

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