viernes, 12 de diciembre de 2014

The Babadook

'The Babadook'...
....puede parecer un cuento infantil de final trágico o una historia sin terminar del terrible monstruo que se esconde en tu armario. Un niño que inventa historias y un adulto que tiene la mosca detrás de la oreja aunque no quiera hacerles caso. De su planteamiento sencillo como cuento urbano surge la magia del terror que encierra esta película. A partir de ahora Babadook será uno de los monstruos infantiles más exitosos a la hora de asustar a los mayores, pero este no es el único mérito de la película, sino que sólo es un añadido a su efecto final y su composición de thriller en aumento que deja sin aliento a cada instante. En su factura intrigante ante lo desconocido y espectante por descubrirlo, crea unos personajes que, cargados con una historia que contar a las espaldas, deben luchar contra sus miedos y la aceptación de su situación. El monstruo lanza la historia, pero deja que su desarrollo sea natural, no forzado.

Su frescura narrativa y su carencia de necesidad por mostrarnos directamente aquello a lo que tememos consiguen fundamentar el terror en un rompecabezas de mentes atormentadas. Amelia perdió a su marido el mismo día que nacía su hijo, Samuel, y este dolor marcará profundamente su vida. El verdadero protagonista de la película comienza a ser el trauma y, con ello, la agonía ante la vida de vacíos y dificultades. Cuando el libro del monstruo es revelado, esta particular historia comienza a tomar forma, pero para entonces la casa ya estaba completamente desmoronada por una madre que es incapaz de llevar una vida normal y su peculiar hijo, quien recuerda abiertamente a una mezcla del Damien de Richard Donner y el Danny de Stanley Kubrick.


Esto conforma la visión más profunda de la película, en la que el thriller psicológico crea un juego de impresiones, ilusiones y realidades en el que nos vemos profundamente inmersos. Amelia es atrapada por sus propias pesadillas y la puerta a Babadook queda abierta para que pasee por su mente sin ningún problema. Los trastornos psicológicos y la creación de unos personajes de restricciones convincentes preparan el terreno para un terror que adecúa constantemente el tempo de la película logrando no desenmascararse demasido pronto. Las sombras y los claroscuros transforman las perspectivas para demostrar que la fotografía forma una parte esencial a la hora de aterrar, mientras que la figura del monstruo se graba en nuestras retinas de manera espeluznante.

La atmósfera conseguida, la manera de introducir a los personajes, la delicadeza tomada para la creación de un buen guion en el que el suspense no es forzado sino generado creativamente y las interpretaciones de sus protagonistas, consiguen hacernos hablar de esta película como de una de las mejores del género en los últimos años. Essie Davis lleva a la tristeza, la decadencia y la locura a límites insanos y umbrales sorprendentes, lo cual no es problema para un joven Noah Wiseman, capaz de alcanzar los registros escenas terroríficas y estar siempre a la altura.



Creo que seremos muchos los que pensemos que ésta es la manera de crear películas del género de calidad, en las los personajes transcienden más que los sustos y su terror se nutre de haber conseguido una buena introducción a los hechos, no de simples fogonazos musicales. 'The Babadook', en concreto, puede disfrutarse por diversos motivos, pero su proceso narrativo y de creación en el que la realidad, el trauma y lo sobrenatural juegan al despiste, pueden dar lugar incluso a diferentes interpretaciones durante todo el metraje, incluso al final del mismo. Con todo esto, creo que sería de locos no recomendar esta película.




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